La prostitución en tiempos de coronavirus: “Ya no trabajamos. Es muy difícil el sexo sin besar o abrazar” (elmundo)

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Elmundo – DANIEL VICENTE

 

“Los clientes no tenían miedo antes del estado de alarma. Ahora, directamente no trabajamos”, dice la prostituta Amanda

El estado de alarma decretado por el Gobierno central obliga a prestar atención a colectivos en situación de vulnerabilidad y riesgo de exclusión como es, entre muchos otros, el de la prostitución. El confinamiento de obligatorio cumplimiento, bajo la vigilancia de los cuerpos de seguridad, ha cerrado definitivamente las calles y paralizado la actividad económica y aquellas personas que ejercen, o ejercían hasta ahora, la prostitución, no quedan al margen.

Excepto excepciones puntuales y con motivos de peso, la circulación por las calles está restringida y las prostitutas han percibido esta medida, aunque “necesaria”, como un varapalo que ha dado de lleno en su actividad.

Una prostituta transexual de 42 años consultada por este diario, y que se identifica con un nombre falso como Amanda, explica que «cuando se decretó el estado de alarma, como todos, tuve que encerrarme en casa y dejar de salir a la calle. La medida es necesaria, por supuesto, pero es cierto que a un colectivo de riesgo como nosotras nos afecta. Es una putada».

“SOMOS MÁS VULNERABLES”

La complicada situación de gran número de personas que ejercen la prostitución se ha agravado con la crisis del Covid-19. «Nosotras, de por sí, ya corríamos muchos riesgos cuando ejercíamos antes del estado de alarma, ahora mucho más, somos muy vulnerables», explica Amanda, que ejerce en un municipio de la provincia y que prefiere mantenerse en el anonimato a través del nombre falso.

El impacto del aislamiento decretado es obvio para la prostitución que, en el caso de la capital de La Plana, tiene su actividad en zonas como la del Caminàs. «En estos días hemos notado ya, y lo vamos a seguir notando, una caída importante del trabajo. En nuestro caso, nos pagan por un contacto directo y es el cliente el que nos tiene que dar el dinero, por tanto, lógicamente esta crisis imposibilita que ganemos dinero», lamenta la misma mujer.

Asimismo, la prostituta indica que «tampoco estamos viendo que haya clientes que, por ejemplo, nos pidan que vayamos a su casa, hay miedo y es un riesgo que nosotras tampoco queremos correr, ni ellos. La actividad está totalmente parada estos días». «Hace ya algunos días el trabajo se puso mal, notamos menos actividad, pero ahora directamente ya no trabajamos», lamenta.

CONTAGIOSIDAD

Cabe tener en cuenta que el coronavirus se transmite, al parecer, «por contacto estrecho con las secreciones respiratorias que se generan con la tos o el estornudo de una persona enferma. Su contagiosidad depende de la cantidad del virus en las vías respiratorias. Estas secreciones infectarían a otra persona si entran en contacto con su nariz, sus ojos o su boca», según recuerda el Ministerio de Sanidad en su portal web. Por ello, Amanda indica que «no hay forma de prevención ante el virus en nuestro trabajo. La cercanía, besar… Todo tiene su riesgo». Así, no sucede lo mismo como con las ETS (enfermedades de transmisión sexual), ante las cuales existen ‘barreras’ como el uso de preservativos.

«Es muy difícil estar con un cliente y realizar prácticas sexuales sin besar o abrazar, el riesgo está ahí», insiste la prostituta que se ha prestado a ofrecer su testimonio. Pese a que considera que las autoridades sí deberían prestar mayor atención a este colectivo en una situación así, le es difícil enumerar medidas que serían óptimas. Y es que «nosotras dependemos de lo que trabajemos, no hay más», insiste.

Por el momento, la colaboración mutua entre compañeras parece ser una alternativa entre las prostitutas. «Nos estamos ayudando mucho entre nosotras con el tema de los gastos, cuando dependemos de una situación así, colaboramos y estamos pendientes unas de otras», explica.

Los casos son especialmente más preocupantes entre aquellas que no tienen un hogar fijo. La prostituta reconoce que «tengo una amiga, prostituta también, que es de Bolivia y no tenía donde vivir. Para mí también era muy difícil traérmela conmigo, solo tengo una habitación y el piso no es mío. Finalmente, ha encontrado sitio en Córdoba. Estoy pendiente de ella todos los días para saber que está bien».

«NUNCA UN PARÓN ASÍ»

Para esta mujer, «nunca antes una crisis había afectado tanto a nuestro colectivo». La consultada, quien subraya que en portales especializados en contactos ya se viene advirtiendo de la situación, asegura que «es la primera vez que notamos un parón así en el mundo de la prostitución».

Días antes de que se decretase el estado de alarma (el pasado 13 de marzo), afirma que «no había ningún tipo de miedo entre los clientes». Así, apostilla que las personas que pagaban dinero a cambio de sexo no especificaban evitar contactos como besos o abrazos; las prácticas sexuales transcurrían con normalidad. Las prostitutas esperan que la situación cambie o que, de alguna manera, puedan hallar una solución a su situación, especialmente delicada.

En otro orden de cosas, cabe recordar que ayer tuvo lugar el Día de la Visibilidad Trans en el peor escenario de participación. Por otro lado, fuentes del colectivo Castelló LGTBI, que sellaron recientemente un convenio de colaboración con Energy Control, se sumaron recientemente a algunas recomendaciones dadas para aquellas personas que recurren al fenómeno conocido como ‘chemsex’, es decir, realizar prácticas sexuales bajo el consumo de drogas. Ante la situación de alarma, se insta a no salir de casa ni asistir a fiestas donde se realizan estas prácticas.

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