El Periódico Mediterráneo

Aurora Martínez, vocal de Castelló LGTBI

El sábado pasado, el Orgullo se topó con un conflicto por la presencia de Ciudadanos, en la marcha en Madrid. Hubo gritos, insultos, una sentada para impedir el paso de la comitiva del partido, que retrasó la salida de las carrozas más de una hora y media y lanzamiento de objetos diversos. La policía acabó por escoltar a los políticos fuera de la manifestación y disolvió la sentada espontánea.

El desfile comenzó pero el debate no quedó ahí, y la indignación de uno y otro lado, tampoco. Unos creen que la presencia de la formación naranja iba buscando el conflicto; otros opinan que el Orgullo debería ser inclusivo, sin condiciones; y todos coinciden en que la violencia no está permitida en ningún caso.

«Obviamente, no aprobamos que se tiren objetos», dicen los organizadores, a la vez que aseguran que «los políticos tienen derecho a manifestarse y la gente a responder contra lo que los políticos hacen». Creen que estaba «claro» lo que iba a suceder: «Si eres un partido, acudes a un foro en defensa de los derechos LGTBI y pactas con quien quiere cercenarlos, es normal que haya quien quiera expresar que no eres bienvenido».